jueves, 17 de septiembre de 2015

VIII. Amenaza

La taberna conocida como El Reposo del Visionario se hallaba a las afueras de Luxerion, no muy lejos de donde vivían las hermanas Farron. Era un local pequeño y oscuro, en comparación con las posadas de la capital.

Pero era un lugar discreto, y ése era en realidad el cometido de la taberna.

-¡Vaya, Lightning!-saludó el joven Noel Kreiss, el dueño y camarero, cuando Lightning entró al local-Qué pronto has venido. Fang me dijo que no te esperábamos hasta la tarde.

-Sí, ya-gruñó ella, sentándose a la barra-. No tenía muchas ganas de estar en casa.

Noel la miró suspicaz, mientras buscaba tras la barra un vaso grande y un par de botellas.

-Fang me contó algo al respecto. No sé qué de un tío al que os encontrasteis herido en la calle al que estáis cuidando. ¿Va por ahí, o tiene que ver con Snow?

Lightning resopló. Ni yendo a la taberna podía librarse del maldito ángel.

-¿Y esa cara?-Noel alzó una ceja, y llenó de licor de frelimón el vaso antes de pasárselo a la joven-No me digas que te está dando guerra.

-Especifica. Porque como insinúes algo, te tragas la botella.

-¡No iba por ahí! Aunque, vaya, sí que has saltado rápido-rió Noel. Lightning frunció el ceño, irritada, y dio un trago a su bebida-. Desde luego, con lo difícil que es hacerte perder el control a ti…

-Cállate, Noel.

Noel ya conocía de sobra el temperamento de Lightning, y prefirió no comentar nada, pero siguió esbozando una sonrisilla que a la joven no le hacía ninguna gracia. A saber ahora qué se estaría imaginando.

-¿Cómo le va a Serah?-preguntó él al cabo de un rato, fregando unos vasos-Hace tiempo que no viene. Desde, ya sabes…

-Está mejor-Lightning suspiró-. Con un poco de suerte, pronto volverá a dejar de estar activa. Pero ya sabes que en su caso es mucho más frecuente que se le reactive.

-Sí, lo sé-Noel frunció el ceño-. A estas alturas, qué me vas a contar.

Desde que eran niños, Noel y Serah habían sido mejores amigos, casi como hermanos, así que el joven conocía de sobra el particular don de la pequeña de las hermanas Farron. Y actualmente su interés amoroso tenía el mismo don o maldición, algo que solía tenerle constantemente en vilo, además del hecho de que apenas podía verla.

-Mira quién está aquí-dijo de pronto la voz de Fang; Lightning se volvió, y efectivamente vio a su mejor amiga entrando a la taberna-. Has venido mucho más pronto de lo habitual en ti.

-Eso le estaba diciendo yo-comentó Noel sonriendo, y sacó una botella de un licor más fuerte para Fang-. Por lo visto ese inquilino que tiene en casa le está dando quebraderos de cabeza.

-Oh, ¿en serio? Ya te lo dije, chaval, que esto prometía.-Fang esbozó una sonrisa pícara, alzando las cejas y dándole un codazo a Lightning. Ella resopló, irritada.

“Lo que me faltaba por oír”, pensó conteniendo las ganas de darles un puñetazo a ambos.

-Ya he dicho que no tiene nada que ver con eso. No me acercaría a ese ser ni a tres metros de distancia.

Fang y Noel intercambiaron una mirada intrigada.

-¿Ese “ser”? ¿Lo dices de coña, o es que no es humano?-quiso saber Noel.

-Eso mismo estoy diciendo. Y no sabéis las ganas que tengo de librarme de él.

-Ah, ¿entonces tenía yo razón?-intervino Fang-¿No es humano? Esto que promete. Desembucha, encanto.

Lightning no tenía ganas de hablar del ángel. Había ido a la taberna para desconectar y dejar de pensar en él, pero parecía que Fang y Noel no eran de la misma opinión.

Y también los conocía lo suficiente como para saber que no la iban a dejar en paz hasta que se lo contara.

Aunque, quién sabe. Tal vez lograra convencerles para acabar con el ángel una vez les contara lo que era.

* * *

El tacto de unas manos extrañas sobre la dolorida piel de su espalda hizo que Hope despertara de su sueño. Abrió los ojos débilmente y se estremeció, intentando apartarse de quien fuera que estuviera tocándole.

-Tranquilo-le llegó la tranquilizadora voz de Serah-. Sólo voy a sanarte las heridas, ¿vale?

Hope se giró entre las sábanas, y vio allí a Serah, sentada al borde de la cama, con las manos envueltas en el suave brillo azulado que despedían las manos de Lightning cuando le curaba.

-… ¿Dónde está Lightning?-preguntó el joven ángel, mirando con esfuerzo a su alrededor. Desde que había recobrado la consciencia, había sido siempre ella la que le había sanado. Tal vez por eso había reaccionado de aquella forma con Serah.

-Se ha ido… Volverá para cenar, pero mientras tanto tengo que cambiarte yo los vendajes y curarte en su lugar-Serah esbozó una dulce sonrisa-. ¿Es que quieres que lo haga mi hermana?

Hope frunció levemente el ceño. No sabía si quería o no, pero quizá por la costumbre, se sentía más cómodo cuando Lightning era quien le curaba.

-Siempre lo hace ella… No me hace daño. Aunque sé que no quiere curarme.

Serah suspiró.

-No te haré daño, te lo prometo. Sé que no es lo mismo para ti, pero si te dejo los vendajes puestos se te podrían infectar las heridas. Lo haré lo más rápido que pueda para no molestarte, ¿te parece bien?

No parecía que tuviera otra opción. Hope no dijo nada, pero se incorporó con dificultad para dejar que Serah le curase, no sin cierta reticencia. Sintió su cuerpo tensarse cuando la joven rozó de nuevo su espalda con sus dedos al ir a retirarle los vendajes.

-Lo siento… -murmuró Serah, procurando tocarle lo menos posible-¿Te hago daño?

-No es daño-repuso Hope en voz baja-. No me gusta que los humanos me toquen.

Ella ladeó la cabeza, mientras desprendía la primera capa de los gruesos vendajes. A pesar de los días que habían pasado, todavía estaban manchados de sangre, lo cual significaba que las heridas de Hope seguían sangrando.

-Supongo que es normal, si no estás acostumbrado al contacto físico. Debe de ser duro para ti, ahora que estás atrapado con nosotros…

-Respetáis bastante mi espacio personal-Hope contuvo un gesto de dolor cuando Serah retiró la siguiente capa de vendajes, más próxima a sus heridas-. Lo cual es de agradecer… Aun así, me afectáis.

-¿Que te afectamos? ¿Qué quieres decir?-Serah lo miró preocupada.

Hope tomó aire antes de responder. Había recobrado parte de sus fuerzas gracias a los cuidados de las hermanas Farron, pero desde hacía un par de días había notado que cada vez se sentía más agotado.

-Percibo la energía que desprenden todas las entidades-explicó el joven ángel-. Tanto la energía positiva como la negativa. Mediante este poder, puedo saber cuándo el mundo está en equilibrio o está amenazado, según las concentraciones de energía… Pero también me afectan a mí. La energía positiva refuerza mi energía vital, mientras que la negativa la debilita.

Serah abrió mucho los ojos, sorprendida. Empezaba a comprender por qué Hope dormía tanto últimamente, y por qué se estaba quedando tan delgado.

-¿Quieres decir que estamos haciendo que tu energía vital… se consuma?

-No exactamente-respondió Hope, respirando hondo-. Es cierto que en vuestro plano vuestra energía conjunta me afecta más, pero emanáis tanto energía positiva como negativa, lo cual debería dejarme en un estado neutral. Sin embargo… -el joven hizo una pausa-Cuando esta energía se proyecta directamente hacia mí, sí tiene consecuencias en mi energía vital.

No añadió nada más, pero no hizo falta. Serah entendió inmediatamente qué era lo que estaba dejando a Hope sin energía, y entornó los ojos con tristeza.

-Es mi hermana, ¿verdad? Estás captando toda la negatividad que siente hacia ti, y te está drenando la energía.

Hope no respondió. Estaba de espaldas a Serah, pero ella no necesitaba verle la cara para saber la respuesta. Sobre todo porque apenas habría cambiado su expresión.

-Lo siento mucho, Hope-murmuró la joven, suspirando-. Te ruego que perdones a mi hermana. Ya sé que no tienes la culpa de ser lo que eres, pero me temo que Lightning no piensa igual…

-No tengo motivos para exigirle disculpas. Está en su derecho de odiarme, y yo no puedo hacer nada al respecto.

Al fin, Serah retiró la última capa de vendajes, dejando al aire aquellas dos horribles heridas. Tal y como temía, seguían sangrando, pero no tan abundantemente como antes. Hope se estremeció al sentir de nuevo el dolor de su espalda abierta.

-Relájate, te dolerá menos-le dijo Serah amablemente; el joven respiró hondo y trató de relajar los músculos de su espalda. El dolor remitió un poco-. Creo que van mejor… Mi hermana es la que entiende de heridas de este tipo, pero tienen mejor aspecto que antes.

Él optó por no decir nada. No estaba tan seguro de ello. En el caso de que sus heridas se cerraran, no tenía garantías de que sus alas volvieran a crecer, más que la ambigua palabra de Bhunivelze. Y su amo le había dejado tirado en el mundo de los humanos, a su suerte. ¿Tenía realmente motivos para fiarse de él?

Al instante, su marca de servidumbre le ardió, haciéndole dar un respingo. Se llevó una mano a la cicatriz que cubría su ojo izquierdo: un recordatorio de que pese a su castigo y a haber perdido sus alas, seguía siendo siervo del Altísimo, y no tenía permitido dudar de él.

-¿Qué te pasa?-preguntó Serah, preocupada.

-No es nada que deba preocuparte.-murmuró Hope, y bajó la mano. Serah frunció el ceño, pero no hizo ningún comentario al respecto: se limitó a seguir curando las heridas del joven con sus hechizos Cura.

Durante unos minutos, permanecieron en silencio. Hope trataba de relajar la espalda, sintiéndose con algo más de energía gracias a la magia curativa de Serah, pero el agotamiento seguía pesando sobre él.

-Mi hermana no te odia a ti en concreto-dijo Serah al cabo, suavemente, retirando las manos-. Es lo que representas. Te considera una amenaza, en muchos sentidos.

-No voy a haceros daño-murmuró Hope-. No comprendo por qué iba a hacéroslo. Sois humanas, pero no tengo nada contra vosotras. Me habéis acogido y me habéis salvado.

Serah sonrió con tristeza.

-Es un alivio oírlo… Pero en realidad no sabes apenas sobre nosotras, Hope… Y seguramente no pensarías lo mismo si supieras ciertas cosas.

Hope frunció el ceño ligeramente. ¿Ciertas “cosas”? Hubiera preguntado con más interés si hubiera sido cualquier otra persona, pero él era un ángel y su curiosidad estaba muy limitada.

-Si temes que no piense lo mismo y os haga daño si me lo cuentas, no entiendo la razón por la cual lo mencionas.

Ella dejó escapar una breve risa, cogiendo los vendajes que tenía al lado, y empezó a vendar de nuevo la espalda de Hope.

-Visto así, es absurdo, lo sé… No sé por qué te lo he dicho. No es que desconfíe de ti, pero tenemos motivos para tener nuestras reservas contigo.

-Deduzco entonces que estás tanteándome.

Serah esbozó una media sonrisa.

-Para no saber cómo sienten los humanos, la verdad es que eres muy agudo.

-No es cuestión de agudeza-replicó Hope, ladeando la cabeza-. Como ya te he dicho, puedo sentir la energía que desprenden los seres vivos. Percibo cierta negatividad por tu parte. No es agresiva como la de Lightning, por lo que intuyo que puede ser miedo.

Se hizo un silencio. Serah siguió vendando la espalda del joven ángel, pero sus manos temblaban apenas.

-No sé si es miedo… Tal vez recelo-murmuró al cabo de un par de minutos-. No pareces capaz de hacernos daño, Hope, pero no sé hasta qué punto eres responsable de la tiranía de la Orden, como todos dicen. Y de su trato hacia los que son como mi hermana, mis amigos y yo.

Hope no dijo nada, pero las palabras de Serah le intrigaban. ¿Qué clase de personas serían, que la Orden parecía tratarles tan mal? Ya había percibido algo en la energía que emanaban las hermanas, algo que otros humanos carecían. Pero no sabría decir qué era.

“En el caso de Lightning es mucho más intensa…”, pensó el joven, entornando los ojos. “Me pregunto si será su aura lo que me atrae tanto… Pero su negatividad no me permite ahondar en su ella.”

-Ya está-dijo Serah cuando terminó de vendarle la espalda, sonriente-. Espero no haberte molestado mucho, Hope. Procuraré que mañana lo haga mi hermana.

-No te preocupes. Te agradezco que me hayas curado tú-repuso él, reposando la cabeza en la almohada. A pesar de haber recobrado un poco de energía, seguía sintiéndose agotado en general-. Es sólo que… me siento más cómodo cuando Lightning lo hace.

Serah lo miró con una chispa extraña en sus ojos azules. Sonreía de una forma que Hope no terminaba de identificar. Era como si guardara alguna clase de secreto.

-Pero dices que estar cerca de mi hermana te drena la fuerza vital, y no puede decirse que te trate precisamente bien.

-Así es.

-¿Y aun así quieres que sea ella la que te cure? ¿Por qué?

-… No lo sé-Hope cerró los ojos, confuso-. Sólo sé que es así. Quizá sea la costumbre.

La sonrisa de Serah se acentuó apenas. Pero la joven no hizo ningún comentario más al respecto; se levantó de la cama con los vendajes sucios en las manos y cubrió a Hope con la manta.

-Esta noche vendrá mi prometido y se quedará unos días con nosotras-le dijo. Hope entreabrió los ojos en un gesto que Serah identificó como alarma-. Tranquilo, es muy buena gente. Un poco bruto a veces, pero no te hará nada, te lo prometo. Y además fue él quien te trajo a casa, aunque tal vez no lo recuerdes.

Él no parecía muy convencido, pero se limitó a asentir débilmente. No recordaba haber conocido al prometido de Serah, pero la perspectiva de tener más humanos rondando cerca de él le inquietaba. Sabía que no era bien recibido, y tener que soportar más energía negativa aparte de la que Lightning proyectaba contra él no le hacía especial ilusión.

“¿Qué se supone que he hecho para ganarme el odio de todos estos humanos? ¿Me odian todos ellos, o sólo son las personas como Lightning y Serah, sean lo que sean?”

No debería, pero la idea le producía un extraño vacío. Muy leve, por supuesto, pero para un ser que se suponía que no tenía emociones, totalmente inusitado.

-Ahora descansa tranquilo, Hope-Serah interrumpió el curso de sus pensamientos-. Te dejaré algo de comida si sigues dormido cuando cenemos nosotros, por si te despiertas mientras dormimos y tienes hambre, ¿de acuerdo?

Él volvió a asentir, ya presa del agotamiento que le invadía siempre que la confusión se adueñaba de él. Tardaría apenas unos segundos en dormirse, algo que las hermanas Farron ya habían aprendido a prever.

Cuando Serah salió de la habitación y cerró la puerta tras ella, esbozó una media sonrisa y se llevó una mano al corazón. No podía evitar preguntarse si aquel ángel tenía algo que ver con lo que había visto hacía largos años… y que durante todo aquel tiempo había guiado a su hermana.

Tal vez, sólo tal vez… Lightning había errado el camino.

O quizá era eso lo que ella, Serah, quería creer. Tal vez, Hope representaba una amenaza diferente a la que su hermana podía imaginar.

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