-¡Hope!
Lightning había tardado unos segundos
en reaccionar después de que el ángel la empujara sin previo aviso, pero sí
había alcanzado a ver cómo era derribado, y había escuchado su grito de dolor
antes de quedar inmóvil sobre el suelo.
Había visto lo que le había golpeado.
Sólo fue un momento, pero era capaz de reconocer un hechizo Piro aunque fuera
de refilón.
Echó a correr hacia la figura tendida
en el suelo de Hope, pero antes de que pudiera llegar hasta él, una sombra cayó
de los tejados y se plantó entre ella y el ángel inconsciente. Lightning
retrocedió, alerta. Parecía un hombre, vestido totalmente de negro y con el
rostro cubierto por completo, tan sólo se veían sus ojos. En los cinturones de
su atuendo se apreciaban multitud de cuchillos, sin contar el que empuñaba, de
un tamaño algo inferior a un gladio.
Los ojos del hombre relucieron,
burlones, y entonces Lightning oyó dos suaves golpes tras ella. Al girarse, vio
que otras dos figuras de negro, otro hombre y una mujer, empuñando aquellos
cuchillos, habían saltado y ahora la estaban rodeando, manteniéndola alejada de
Hope.
Lightning maldijo para sus adentros. “Si venís a por él, os vais a quedar con las
ganas.” Se quitó la capa de peregrina de un movimiento de brazo y
desenvainó su larga espada. Al alzarla sobre su cabeza, su zigzagueante hoja,
hasta el momento de un cándido tono transparente, emitió un sonido similar al
trueno y se iluminó con una fuerte luz blanco-azulada, como la de los
relámpagos, chisporroteando con pura electricidad.
Si aquello intimidó a los atacantes,
desde luego no lo demostraron. Adoptaron una pose de combate, alzando los
cuchillos, esperando que ella diese el primer golpe. Pero Lightning se mantuvo quieta,
estudiándolos y retándolos, hasta que al final se lanzaron sobre ella.
Pese a que Lightning estaba
acostumbrada a duelos con espada, sabía cómo reaccionar cuando sus enemigos la
atacaban con dagas, mucho más pequeñas y rápidas. El gladio que el primer
hombre empuñaba era más parecido a una espada, con lo que era más sencillo de
bloquear. Pero los otros dos asesinos sí que llevaban cuchillos, por lo que
tenía que estar pendiente de ellos para esquivar sus rápidos ataques. Además,
tal y como había comprobado, podían usar magia; no muy poderosa, dado que no
eran lu’Cie como ella, pero lo suficiente como para poder distraerla si
impactaba en su cuerpo.
A la velocidad del rayo, haciendo
honor a su nombre, Lightning desvió una estocada del gladio del primer hombre y
esquivó dos cuchilladas con una ágil voltereta. Se movía con constantes
acrobacias, esquivando y atacando, pero aquellos asesinos también eran rápidos
y ágiles, y hasta el momento habían evadido todos los sablazos de su espada. “Hacen bien”, se dijo la joven,
momentáneamente burlona.
A ella no le preocupaban excesivamente
los asesinos: el mayor peligro era la oscuridad del callejón y el poco espacio
que tenía para maniobrar. Pero Hope era otra historia muy distinta. El ángel
seguía en el suelo, derribado, y aunque los atacantes no habían mostrado
intención de ir a por él, Lightning era consciente de que era el más vulnerable
con diferencia. Y si lo que aquellos tres querían era un ángel vivo para lo que
fuera que pretendían –si sabían que era un ángel– no había muchas dudas de cuál
podría ser su objetivo.
Se agachó para esquivar un tajo del
gladio del primer asesino que de lo contrario la habría decapitado y acto
seguido saltó hacia atrás para evitar una cuchillada del segundo. La mujer
trató de aprovechar el momento en el que tocaba suelo de nuevo para lanzarle un
cuchillo, pero Lightning fue más rápida: instintivamente, lanzó un hechizo Aero
contra ella, arrojando contra ella la daga por el fuerte viento; la asesina se
vio obligada a protegerse con Coraza, lo que hizo rebotar el cuchillo contra la
barrera mágica en dirección hacia donde Hope yacía inconsciente, para horror de
Lightning. Por suerte, el cuchillo apenas le rozó, clavándose en el suelo a
escasos centímetros de su rostro.
Aquel incidente fue lo que enfadó a
Lightning todavía más. No era la primera vez que luchaba contra asesinos, pero
siempre lo había hecho sola. Y ahora tenía que defender a una criatura
indefensa y herida y aquellos miserables ni siquiera le dejaban acercarse. Con
un grito de rabia, la joven alzó la espada y cargó contra el segundo hombre;
éste se apartó esquivando el embate, pero Lightning encadenó su movimiento con
una fuerte patada que lo lanzó volando varios metros más allá. Resultó
satisfactorio, pero bajó la guardia más de lo que hubiera querido, lo cual le
acarreó un molesto corte en el brazo cuando no se apartó a tiempo fuera de la
trayectoria de la daga de la mujer.
El primer hombre, mucho más irritado
que al comienzo de la batalla, alzó la mano hacia ella, y le arrojó una bola de
fuego, otro hechizo Piro como el que había lanzado contra Hope; al mismo
tiempo, la mujer lanzó un Aqua, algo que obligó a Lightning a protegerse con
Escudo en vez de devolverles los hechizos. Maldijo para sí: los enemigos que podían
usar magia eran los más irritantes, aunque no fueran rival para una lu’Cie.
Pero tenía que contener su poder, no podía permitirse que se dieran cuenta de
que lo era, y además lanzar hechizos mucho más poderosos podría causar daños
colaterales y dañar a Hope.
“Desgraciados entrometidos”, pensó Lightning, rabiosa, mientras rechazaba
y esquivaba los ataques de los tres a la vez. De haber podido se los habría
quitado de encima con un simple Electro++, pero Hope estaba demasiado cerca y
el callejón era muy estrecho para maniobrar con facilidad. “Si tan sólo pudiera encontrar un hueco en su defensa… ¡Pero son
endiabladamente rápidos! ¿Habrán lanzado Prisa sobre sí mismos? Los hechizos de
inspiración son de los más difíciles para los magos que no son lu’Cie…”
Ella podía lanzar hechizos de la rama
de inspiración como Coraza y Escudo, pero no eran su especialidad: Lightning se
especializaba en la ofensa y algunas nociones de sanación. El hechizo Prisa
estaba más allá de sus capacidades, pues requería la manipulación directa del
tiempo que fluía en torno al objetivo, como el hechizo Freno o el más
complicado, Paro.
Aquellos pensamientos debieron de
distraerle porque de pronto se dio cuenta de que los tres asesinos se le
echaban encima y no había empezado a reaccionar. Esquivó como pudo las
puñaladas de las dagas y bloqueó con torpeza el gladio del primer hombre, pero
le había pillado con la guardia baja porque éste logró desviar su espada
electrificada y abrir un hueco en su defensa.
Lightning ya veía cómo la hoja del
gladio descendía sobre ella irrevocablemente y sabía que aquel error le iba a
costar la vida, pero se había quedado paralizada, incapaz de reaccionar o
defenderse cuando en el fondo sabía que no iba a llegar a tiempo. Sin embargo,
un instante antes de que el gladio atravesara su cuerpo, una fuerte ráfaga de
viento surgió de la nada y empujó brutalmente hacia atrás a los tres asesinos,
que cayeron unos encima de otros. Aquello había sido un hechizo Aero+, sin
duda, y a juzgar por su potencia, obra de un lu’Cie.
Antes de que Lightning pudiera
preguntarse cómo había salvado la vida, una sombra cayó del tejado frente a
ella, armada con dos largas katanas, una de ellas envuelta en hielo y la otra en remolinos de aire. La joven, sobresaltada, se puso en
guardia, pero entonces el recién llegado se volvió hacia ella y le dirigió una
sonrisa un tanto arrogante, aunque amable.
-¡Noel!-exclamó Lightning,
reconociendo sus amplios pantalones y su melena castaña, aliviada.
-Ha estado cerca-dijo el dueño de la
posada con cierta sorna-. Menos mal que he llegado a tiempo. ¿Estás bien, Lightning?
-Yo, sí. Pero Hope… -Lightning miró
hacia atrás, donde yacía Hope. En medio de la batalla y con tres asesinos magos
intentando acabar con ellos, no podía acercarse a ver cómo estaba.
Noel asintió, frunciendo el ceño, mientras
los tres asesinos se incorporaban, aturdidos, y blandían sus armas de nuevo.
Dos de ellos soltaron gruñidos de contrariedad al ver que tenían un nuevo
oponente.
-Vale, entonces tendremos que
deshacernos de éstos lo más rápido posible-hizo un gesto con la mano, la cual
despidió un brillo rojizo, y un aura anaranjada circular rodeó brevemente tanto
a él como a Lightning-. ¡Vamos!
Lightning no necesitó que se lo
repitiera dos veces. Noel y ella arremetieron contra los asesinos a una
velocidad muy superior a la de ellos; a diferencia de la joven, Noel sí se
había especializado en los hechizos de inspiración y sabía cómo usar Prisa, lo
cual acababa de hacer. Y como era lógico, el efecto era mucho mayor si un
lu’Cie lo había usado.
Pese a que seguían superándoles en
número, dos contra tres era mejor que uno contra tres. Sin contar que el hecho
de que Noel blandiera dos hojas ayudaba a equilibrar la balanza. Ambos lu’Cie
se movían como si bailaran por aquel callejón, esquivando, atacando y lanzando
hechizos. Sus enemigos no tardaron en perder la calma y cometer errores, lo
cual les brindó la oportunidad de zanjar aquel combate de una vez.
Lightning se enfrentó al hombre del
gladio mientras Noel lidiaba con los que llevaban dagas. La joven, gracias a
sus estocadas encadenadas, su agilidad y sus hechizos, pudo hacer retroceder al
asesino hasta encajonarlo contra la pared. Éste se revolvió con fiereza y
consiguió hacerle otro corte en la pierna, más profundo que el del brazo pero
más molesto que peligroso. Irritada, Lightning desvió el segundo sablazo y le
propinó una patada en la entrepierna; el hombre, cogido por sorpresa ante aquel
golpe físico, abrió mucho los ojos y soltó un grito que fue ahogado por la
máscara que cubría su boca. Fue el último sonido que profirió, porque instantes
después la espada eléctrica de Lightning se hundió en su vientre, propagando
una brutal descarga por todo su cuerpo que acabó con su vida.
Noel, por su parte, consiguió
desorientar a uno de los dos asesinos contra los que luchaba con un hechizo
Hielo para congelar sus piernas, atrapándolo e inmovilizándolo. La mujer trató
de interponerse daga en ristre, pero Noel la apartó con un rápido golpe
circular que la hirió en el costado, y sin más dilación lanzó dos certeros y
letales tajos sobre el asesino atrapado.
Ya sólo quedaba la mujer con vida, y
Lightning y Noel se volvieron hacia ella dispuestos a eliminarla. Pero la
asesina ya no estaba allí. Con una rapidez sorprendente para alguien que estaba
herido, se las había arreglado para saltar hacia donde Hope se hallaba
inconsciente, y con un brillo malicioso en los ojos se había agachado junto a
él y enarbolaba su daga sobre el pecho del ángel.
-¡No!-gritó Lightning, alzando la
espada, aun sabiendo que no llegaría a tiempo. Pero la asesina no se movió. Los
observaba calculadora, y con lentitud pasó la hoja de su cuchillo por la muñeca
izquierda de Hope, abriendo un fino corte sobre su piel.
-Nos está provocando-Noel sujetó a
Lightning para evitar que se abalanzara sobre ella-. Lightning, no creo que le
hayan dicho que lo mate, pero si te acercas lo hará.
-¿Y qué diablos sugieres que
hagamos?-replicó ella, temblando de rabia al ver cómo aquella mujer hería a una
criatura indefensa como Hope.
-¡No lo sé! Si pudiera escabullirme
mientras tú la entretienes… Podríamos tenderle una emboscada, pero a la menor
sospecha podría matarlo.
La asesina retiró el cuchillo de la
sangrante muñeca de Hope, y, para rabia y frustración de Lightning, se dispuso
a trazar otro corte, sin dejar de mirar fijamente a la joven, esta vez sobre su
rostro. La impotencia se apoderó de Lightning, que no podía soportar tener que
quedarse allí quieta mientras herían al ángel que podía hacer realidad el sueño
por el cual había luchado tanto.
Pero antes de que la hoja de la daga
tocara la piel de Hope, algo cayó justo detrás de la mujer, y la sangre salpicó
el suelo. Al instante siguiente, para sorpresa de Lightning, Noel y la propia
asesina, se dieron cuenta de que la punta de una lanza surgía del pecho de la
mujer.
El recién llegado arrancó el arma de su
espalda, y la asesina se desplomó sobre el cuerpo inconsciente de Hope, muerta.
Al moverse, la luz de la luna iluminó los rasgos de Fang, contraídos en una
mueca de rabia contenida.
-Tenéis suerte de que haya podido
venir a ayudaros a tirar la basura.-comentó la joven dragontina, apartando de
una patada el cadáver de la asesina y agachándose al lado de Hope.
-¡Fang!-Lightning se apresuró a correr
al lado del ángel inconsciente-¿Cómo nos habéis encontrado Noel y tú?
-Fang me dijo que os siguiera en
secreto cuando salierais de la Catedral, por si acaso-explicó Noel, que había
limpiado la sangre de sus katanas en la ropa de uno de los asesinos y se
dirigía hacia ellas-. Como siempre, su intuición era más que correcta.
-Aun así he tenido que venir a
salvaros el culo-la voz de Fang era severa, aunque burlona-. Afortunadamente me
enteré de que la Suma Sacerdotisa había ordenado que os siguieran y que te
mataran, encanto, así que decidí venir por si acaso la fortuna no estaba de
vuestra parte.
Lightning, que estaba examinando las
heridas de Hope, alzó la cabeza hacia ella.
-¿La Suma Sacerdotisa ha ordenado
esto?
-¿Qué esperabas? Eres la hermana de la
lu’Cie que saben que es un Oráculo. Sin ti protegiéndola, podrían sacarle todas
las profecías que les diera la gana.
-Pues son más idiotas de lo que creía
si se piensan que Serah no ofrecería tanta resistencia como su hermana-resopló
Noel-, pero es cierto que sería mucho más vulnerable sin la protección de
Lightning.
Más rabiosa que nunca, Lightning se
dio cuenta de que la Suma Sacerdotisa debió de haber deducido en la Catedral
que ella era la hermana de la lu’Cie que hacía tanto tiempo que había usado
para obtener aquella profecía que tanto la ponía en peligro.
-Pero estos desgraciados no son secutores.
-Claro que no, encanto. La Orden
también sabe reclutar mercenarios, y no todos son tan nobles o justicieros como
tú. Es más, tú debes de ser la única que tiene algo parecido a un código de
honor-Fang rió entre dientes, socarrona-. Y se pueden haber gastado un buen
dinero en contratarlos. Asesinos y magos con una habilidad más que notable,
para ser simples humanos.
-Disculpad que os interrumpa-intervino
Noel-, pero acabamos de montar una buena pelea en un callejón, hay tres
cadáveres en el suelo y el ángel también se ha llevado su parte. Si viene
alguien vamos a llamar un poco la atención.
Lightning bajó la mirada hacia Hope, a
quien Fang le había quitado la capa momentos antes. Había apoyado su cabeza en
la rodilla para incorporarlo y examinarlo con más detenimiento. Tenía una
quemadura en el costado donde el hechizo Piro del asesino le había impactado, y
el corte de su muñeca sangraba más de lo que esperaba, quizá por lo fina que
era su piel. En la oscuridad no podía verlo bien, pero la joven hubiera jurado
que estaba más pálido de lo normal.
-Lleváoslo-les dijo Fang, mirando
tensa a su alrededor y empuñando su lanza de dos filos-. Tenéis que iros por si
acaso vienen más. No sé si la Suma Sacerdotisa les ordenó capturarlo ni si sabe
lo que es, pero no nos podemos arriesgar. Tenemos que protegerlo. Llevadlo a tu
casa, Lightning.
-¿Todo el camino?-Noel no parecía muy
convencido-¿Crees que podremos cargar con él?
-Es mucho más ligero de lo que parece;
Snow lo levantó sin problemas-dijo Lightning, pasando uno de los brazos de Hope
por su hombro-. Entre los dos no nos costará llevarlo a casa, Noel. Y tenemos
que curarle cuanto antes.
Noel pasó el otro brazo del ángel por
su hombro, y probó a levantarlo con la ayuda de Lightning. Tenía razón: Hope
pesaba realmente poco, entre los dos podían llevarlo sin esfuerzo. El chico
asintió, conforme.
-Venga, largo-Fang les espoleó con su
lanza para meterles prisa-. Yo os cubriré la retaguardia por si alguien os
sigue y limpiaré todo este desastre.
-¿Qué vas a hacer con ésos?-preguntó
Noel señalando con la cabeza los cadáveres de los tres asesinos, que manchaban
de sangre el suelo enlosado.
-El mar se lo traga todo y no
pregunta, a diferencia de vosotros. ¡Vamos, salid de aquí de una vez!
Lightning asintió, y sin mediar
palabra Noel y ella echaron a correr por el callejón cargando con el
inconsciente Hope, dejando atrás a la joven dragontina y sin dejar de mirar a
su alrededor, listos para atacar y defenderse a la menor provocación.
Por lo visto no habían pasado tan
desapercibidos como hubieran querido, pese al plan de Fang. Lightning sabía que
la Suma Sacerdotisa sospechaba que ella era una lu’Cie, y con motivos. Pero la
duda era, ¿habría averiguado de alguna forma que Hope era un ángel?
Ella no era la única que buscaba el
Corazón de Bhunivelze. Y lo sabía de sobra.
“Pero Hope no caerá jamás en sus sucias garras. No lo
voy a permitir.”
* * *
Afortunadamente, no tuvieron ningún
percance más en el camino de vuelta a casa de las hermanas Farron. Tuvieron que
dar un rodeo para evitar las avenidas principales, pero al margen de eso no
tardaron más de veinte minutos en llegar al barrio de las afueras donde se
encontraba la casa.
Fue Serah quien les abrió la puerta
cuando llamaron. Se apreciaba la preocupación en su rostro, sin duda por la
hora que era y el hecho de que Lightning y Hope no hubieran regresado, pero
cuando vio a su hermana y a Noel en el umbral cargando a un inconsciente Hope,
los tres con las ropas y la piel manchadas de sangre, la pequeña de las
hermanas Farron por poco perdió el equilibrio del susto, blanca como la leche.
-¡Lightning! ¡Noel!-exclamó,
asustada-¡¿Qué os ha pasado?!
-Déjanos pasar, Serah, y ayúdanos-le
dijo Lightning con cierto nerviosismo-. Ahora te lo contamos. Primero tenemos
que atender a Hope. Vamos a subirlo a mi cuarto, rápido.
Serah asintió, casi a punto de llorar,
y se apartó para que pasaran. Mientras subían las escaleras hacia la habitación
de Lightning, Noel saludó a Serah:
-Hola, Serah. Hacía tiempo que no te
veía, y qué mala suerte que haya tenido que ser en un momento como éste, ¿eh?
-No digas tonterías-repuso ella-.
Siempre eres bienvenido aquí, y sé que si no nos has hecho una visita antes es
por tu trabajo, tanto en la posada como con Fang.
-En realidad viene a ser lo mismo-rió
Noel-, pero en fin. Me alegra ver que estás bien. Oye, por cierto, esa ropa que
lleva el ángel es mía, ¿verdad?
-Era la única que no se le caía-dijo
Lightning, entrando en su cuarto y depositando a Hope sobre la cama con ayuda
de Noel-. Tú mismo dijiste que como ya no te venía podíamos usarla como trapos,
y le encontramos una utilidad mejor.
-La verdad es que sí-Noel se rascó la
cabeza, y observó cómo Serah se apresuraba a acercarse a la cama para examinar
de cerca las heridas del ángel-. Pero yo diría que le va muy grande, ¿no?
-Es tan flaco que podría vestirse sólo
con tus pantalones y aún le sobraría espacio, Noel.
Serah, mientras tanto, había
desabrochado la camisa de Hope una vez descubrió la quemadura que marcaba su
costado izquierdo. A la luz de la lámpara de la mesita y sin camisa, Lightning
y Noel apreciaron una serie de contusiones en el cuerpo del ángel,
probablemente causadas por su dura caída al ser derribado. La pequeña de las
hermanas Farron tomó su muñeca izquierda, aquella que la asesina había cortado,
y frunció el ceño antes de concentrarse para sanar la herida con su hechizo
Cura.
-¿Qué ocurre, Serah?-preguntó
Lightning, preocupada-¿Es grave?
-Si hubiera sido cualquier otra
persona, no sería sino un corte superficial. Pero en su caso, con la piel tan
fina y frágil que tiene, lo que se lo ha hecho le ha cortado una vena-ante las
caras que pusieron Lightning y Noel, Serah se apresuró a añadir:-. No os
preocupéis, sólo ha sido una, y lo habéis traído antes de que perdiera
demasiada sangre.
“¿Pretendía esa asesina realmente cortarle una
vena?”, se preguntó Lightning mientras
observaba en silencio cómo su hermana pasaba su mano iluminada por las
distintas heridas de Hope. “No creo que
quisiera matarlo. Sólo quería provocarme, pero… es cierto lo que Serah dice.
Hizo lo que creyó que no mataría a un ser humano, pero no cayó en la cuenta de
que Hope no lo es.”
La visión de Hope, inconsciente y
herido, sobre su cama, le trajo recuerdos sobre una escena similar, hacía dos
meses. Suspiró, sacudiendo la cabeza, al tiempo que se sanaba sus propias
heridas con su magia curativa. Parecía que el ángel no hacía más que llevarse
lo peor de todo lo que sucedía a su alrededor.
-¿Cuánto tiempo crees que tardará en
recuperarse esta vez?-le preguntó a Serah.
-No es nada muy serio, Lightning. Sólo
está magullado-respondió su hermana, sonriendo suavemente, mucho más tranquila
que antes-. No es lo mismo que su espalda, ¿ves? Mi magia está curando todo lo
demás. No creo que tarde mucho en despertarse.
-Eso está bien-asintió Noel,
satisfecho-. No podemos quedarnos sin ángel, ¿verdad, Lightning?
Ella le devolvió una mirada irritada.
-¿Se puede saber por qué me preguntas
a mí?
-Oh, por nada-la risa contenida del
muchacho no era muy convincente. Se desperezó como un gato y se alejó de la
pared-. Bueno, yo tengo que irme, ahora que el ángel está fuera de peligro. No
me fío de la Orden: será mejor que me acerque por la Catedral, por si acaso he
de ayudar a Fang.
-Si vas a ir, ten cuidado-advirtió
Serah alzando la mirada hacia él-. No sería la primera vez que han registrado
tu posada.
-Son ellos los que deberían tener
cuidado-Noel le guiñó un ojo-, pero no te preocupes, Serah. Sé cuidarme solo.
Soy cazador, ¿o no?
-En realidad eres posadero-intervino
Lightning con sorna, a lo que Noel puso los ojos en blanco y restó importancia
con un gesto-. Bien, ya nos veremos entonces, Noel. Y… gracias. Ya sabes, por
haberme salvado el cuello.
Él sonrió ampliamente.
-No hay de qué, mujer. Tú cuida del
ángel y mantén los ojos bien abiertos. Nuestra Redentora tiene que estar al
cien por cien, ¿eh?
-Cállate, anda. Y vete ya, antes de
que se te haga muy tarde.
Con un gesto de mano, Noel se despidió
de ellas y salió de la habitación. Las hermanas Farron no tardaron en oír la
puerta de la casa cerrarse tras él.
Unos minutos más tarde, Serah apartó
la mano del costado donde Hope había tenido la quemadura, ahora ya
completamente curada.
-Ya está-dijo, respirando hondo,
apartándose un poco de él-. Podría haber sido mucho peor; no eran más que
heridas superficiales. No tardará en estar como antes.
Lightning asintió, aliviada. Hope
seguía más pálido de lo normal, pero parecía tener mejor aspecto que antes.
-¿Crees que podríamos despertarle?
-No lo sé. Inténtalo si quieres, pero
si no reacciona, déjalo tranquilo.
Serah se hizo a un lado para dejarle
espacio al borde de la cama. Lightning se sentó allí, y con cuidado sacudió los
hombros del ángel:
-Hope, ¿puedes oírme?
-Nn… -un débil ruido escapó de los
labios de Hope al tiempo que sus párpados temblaban apenas-… Mmm…
-Tranquilo-le dijo Lightning, posando
su mano en su hombro-. Soy yo, Lightning. No pasa nada. Ya estás a salvo.
Los ojos verdes del ángel se abrieron
lentamente, al tiempo que se estremecía. Trató de enfocar el rostro de la joven
con esfuerzo.
-… ¿Light? … -murmuró, y entonces
reparó en Serah, que estaba a su lado-… Serah… ¿Dónde… estoy? …
-Estás en casa-le tranquilizó Serah
con una sonrisa-. Mi hermana y Noel te han traído aquí. Estabas herido, y te
hemos curado. Ahora ya estás bien.
Hope trató de incorporarse, aunque lo
único que consiguió fue hacerse daño en su resentida espalda. Hizo una mueca de
dolor y se llevó una mano al torso vendado.
-No hagas esfuerzos-le regañó
Lightning-. Te has llevado unos cuantos golpes, y no puede decirse que
estuvieras en la mejor de las condiciones para eso.
-… Cierto-recordó el joven ángel,
frunciendo el ceño-. Sentí que alguien quería hacerte daño, Light… Quería
apartarte para que no te diera a ti.
“Es verdad. No me acordaba”, Lightning desvió la mirada, sorprendida. “Hope me apartó para que ese Piro no me
diera a mí. Al tratar de protegerme, fue cuando se llevó todas esas heridas…”
-Espera un momento. ¿Estás diciendo
que os han atacado?-Serah estaba pálida del horror-Lightning, ¿quieres hacerme
el favor de decirme qué ha pasado exactamente?
Su hermana suspiró.
-Por lo visto nuestros disfraces no
terminaron de engañar a la Suma Sacerdotisa. Según Fang, llamó a unos asesinos
a sueldo cuando nos fuimos para que nos siguieran y me mataran.
-¿A ti? ¿Y qué hay de Hope? Él estaba
mucho más herido que Noel y tú.
-Hope me protegió del primer golpe a
costa de llevárselo él. Una de los asesinos quiso usarlo como cebo, de ahí el
corte de su muñeca, pero Fang la mató antes de que pudiera hacerle nada más.
La expresión de Hope se tornó sombría
al oír aquello, pero antes de que pudiera comentar nada, Serah, visiblemente
agitada, preguntó:
-¿Piensas que te pudo confundir
conmigo, Lightning? Quizá por eso os atacaron…
Serah se mordió el labio inferior y
miró a Hope, que permanecía en silencio.
-Y Hope… ¿Y si lo que querían era
atraparle a él? Si de alguna manera han supuesto que es un ángel…
-Eso es otra historia. Y por
desgracia, no lo sé-Lightning sacudió la cabeza-. En principio Hope no parece
un ángel, y menos con capucha. Pero si lo saben, no será la última vez que
intenten capturarle.
-No creo que lo sepan-murmuró Hope
entonces-. No sentí ninguna clase de energía dirigida hacia mí… Era a ti a
quien querían, Light. Querían hacerte daño.
Serah se levantó, agitada, y le lanzó
una severa mirada a su hermana, cruzándose de brazos.
-Te lo advertí, Lightning. Te dije que
no era seguro ir, y mucho menos llevarte a Hope. ¿Por qué le estás metiendo en
todo esto? ¿Qué ganas con ello?
-Ya sabes por qué.-gruñó la joven
apartando la vista.
-Claro que sé por qué. Lo cual no
significa que lo que estás haciendo sea lo correcto-Serah estaba enfadada,
mucho más de lo que Hope la había visto nunca-. Estás poniendo en peligro a
Hope egoístamente, cuando aún se está recuperando. ¡Podríais haber muerto,
tanto él como tú!
Lightning le devolvió una fiera
mirada, irguiéndose, aunque no se levantó.
-Ya basta, Serah. Hope accedió a
ayudarme por su propia voluntad. Estamos vivos, y eso es lo que importa.
-No, no lo es-suspiró su hermana,
negando con la cabeza, dirigiéndose hacia la puerta con el semblante muy
serio-. Pero llevo años intentando que lo comprendas, y te niegas a aceptar
cualquier otra verdad.
Para cuando Lightning hubo querido
protestar, Serah ya había abandonado la habitación. La joven respiró hondo,
tratando de calmarse. Su hermana y ella apenas discutían, pero en aquel punto
jamás habían estado de acuerdo.
-Se preocupa por ti-musitó Hope-. Creo
que tiene razón.
-¿Qué quieres decir con eso?-le espetó
Lightning, frustrada-¿Intentas decirme que no vas a volver a ayudarme sólo por
este incidente?
-No. Te di mi palabra y la voy a
cumplir-los ojos de Hope parecían cansados, y la miraban de una forma extraña-.
Pero tu hermana tiene razón. La vida es importante. Debe ser protegida y
cuidada.
-Admito que podríamos haber salido
malparados, de acuerdo-protestó la joven-. Pero en principio no teníamos que
haber salido heridos. Además hemos salido de otras situaciones mucho peores, y
Serah lo sabe. Lo que a mi hermana le molesta es que hayas sido tú quien haya
acabado herido.
Pero Hope entornó los ojos y sacudió
la cabeza.
-No estaba hablando de mí.
Ella enarcó una ceja, extrañada.
-¿Entonces a qué te refieres?
-… Dices que matasteis a quienes os
atacaron-el ángel parecía triste-. No está bien. La vida tiene que ser
respetada. Podríais haberlos retenido. ¿Por qué lo hicisteis?
Lightning lo miró sin saber qué decir.
Pero la mirada de Hope era seria y casi diría que decepcionada. O tal vez
entristecida. “¿De verdad es capaz de
lamentar la muerte de tres miserables que han estado a punto de matarnos?”
-Hope, esos tres asesinos te han
dejado para el arrastre, ¿y tú me estás preguntando por qué los hemos matado?
¿Se puede saber qué clase de serrín tienes por cerebro?
-Puede que me hayan hecho daño-Hope se
miró la muñeca izquierda, donde pese a la magia curativa de Serah había quedado
una fea cicatriz que destacaba sobre las otras que tenía en aquel mismo lugar-,
pero no me han quitado la vida. Tú y Noel seguís vivos. En cambio, vosotros sí
se la habéis arrebatado. Desde que nací, el Altísimo me enseñó que la vida es
lo más importante que existe.
-¡Porque de no haberlo hecho podríamos
haber puesto en peligro muchas más vidas!-replicó la joven-Ya sé que hace muy
poco que vives en este mundo, pero las reglas de aquí abajo no son tan
sencillas como las que tú has seguido en la luna donde vivías. Esa vida que
Bhunivelze tanto dice apreciar no sería posible sin que otros murieran, Hope.
¿Cómo sobrevivirías sin alimentarte de otros seres vivos, tanto animales como
plantas?
Hope la miró fijamente largos segundos
en silencio, y Lightning comprendió enseguida lo que quería decir:
-Vale, tú no has tenido la necesidad
de comer hasta ahora, pero eso demuestra que no has hecho sino vivir ajeno a la
realidad de los mortales. Aquí abajo, en el mundo mortal, todo el mundo quiere
comer y nadie quiere ser comido. Si quieres sobrevivir, has de quitarles la vida
a otros. ¿Lo entiendes?
-Pero ellos no querían
comernos.-repuso Hope ladeando la cabeza, a lo que Lightning suspiró, armándose
de paciencia.
-Es una forma de hablar, tonto. Lo que
quería decir es que o bien los matábamos, o nos mataban ellos. Si los hubiéramos
dejado con vida, nos hubiéramos arriesgado a que la Orden les encontrara o
escaparan, y pudieran decirles quiénes éramos o confirmar que yo era una
lu’Cie, por ejemplo. Y aunque aquí somos pocos, a través de nosotros podrían
dar con los demás que no quieren luchar. Y te aseguro que la Orden no se
detendría a la hora de matarlos, por inocentes que sean.
El ángel frunció apenas el ceño.
Lightning no podía evitar pensar que aquella criatura era demasiado inocente
como para sobrevivir en aquel mundo tan cruel. “Y pensar que nos han hecho creer que era un asesino, cuando el hecho
de matar a quienes han intentado matarnos le resulta repugnante.”
-No está bien-repitió Hope, dejando
escapar un pequeño suspiro-. No me gusta. La vida es un regalo. Y tan frágil…
Los humanos deberíais valorarla.
-Hope, no se trata de valorar o no la
vida. ¿Te crees que nos gusta quitar vidas? Te puedo asegurar que no es nada
fácil, ni siquiera para los guerreros. Pero es una cuestión de matar, morir o
que maten a aquellos que quieres. Aunque sea una decisión cruel, es una
decisión que hay que tomar-Lightning lo miró a los ojos, con firmeza pero
también amargura-. En esta vida hay cosas que se hacen y punto si quieres defenderla.
Él le devolvió una mirada extraña. A
Lightning se le antojaba tristeza lo que veía en sus ojos.
-¿Por qué ha de ser todo tan
complicado?-murmuró el ángel cerrando los ojos y apoyando la cabeza en la
almohada con obvio cansancio-Desde que descendí, es como si todo lo que creía
correcto y erróneo no fuera más que un simple matiz en una infinita escala de
grises.
Lightning no pudo evitar esbozar una
pequeña sonrisa compasiva.
-Porque así es la vida, Hope. Cada uno
piensa y siente de una forma según sus experiencias y emociones, y eso afecta
la forma de ver el mundo y relacionarse con él. No existen ni el bien ni el
mal, sino una realidad que cada uno interpreta a su manera. Eso lo saben hasta
los críos.
-Mmm… -Hope pasó un dedo
distraídamente por su marca de servidumbre-Tal vez no pueda considerar entonces
que yo haya vivido. Quizá tengas razón, Light, y yo no sea más que una cáscara
vacía.
Era cierto que ella misma había
acusado al ángel en más de una ocasión de aquello, pero oírlo decir a él era
otra cosa muy distinta. Y Lightning no estaba segura de que llegara a apreciar
realmente al que había sido siervo del Altísimo, pero después de convivir con
él y conocer sus pensamientos y vivencias, era consciente de que no podía decir
que era una cáscara vacía. “Me pregunto
si no lo ha sido nunca, o dejó de serlo cuando empezó a vivir entre nosotros…”
-Yo no lo diría así-le dijo la joven
suavemente-. Te definiría como un embrión.
-¿Un embrión?-Hope abrió el ojo
derecho.
-Sí. Podríamos decir que te estás
formando. Te estás definiendo a ti mismo. Digamos que estás creciendo, para que
lo entiendas.
-Un poco tarde después de 3000 años de
existencia.-observó el ángel. Lightning apreció el leve matiz de sarcasmo en
sus palabras, y no pudo sino dejar escapar una breve risa.
-Como tú has dicho, de
existencia-puntualizó-. No de vida. Hay una diferencia, ¿no crees?
Hope suspiró, cansado.
-La vida es más compleja de lo que fui
instruido que era-murmuró-. Sigo pensando que no debería ser arrebatada, pero…
tal vez la muerte no sea tan horrible como el Altísimo decía.
-¿Sabes qué pienso? Creo que se
necesitan dos piezas opuestas en toda existencia para que haya equilibrio. Vida
y muerte, creación y destrucción… -Lightning sonrió, a su pesar-Parece mentira
que te esté contando esto yo a ti, el ángel que vela por el equilibrio del mundo.
-Yo ya no sé lo que soy-replicó Hope
en voz baja, y entonces recordó las voces que había escuchado horas antes-. Ni
siquiera sé si debería ser.
Lightning le dirigió una mirada
interrogante.
-¿Qué quieres decir con eso?
-No importa-Hope volvió a dejar caer
la cabeza sobre la almohada, cada vez más agotado y confuso-. Estoy cansado, no
sé lo que digo. Olvídalo.
Ella no estaba tan convencida, pero
había algo que le impedía seguir indagando, de momento. Y es que Hope nunca
antes había dicho algo así. Aquellas palabras sonaban mucho más espontáneas que
sus habituales bien medidas y serenas respuestas. Estaba claro que al ángel le
ocurría algo, pero en su estado no era lo más indicado presionarle.
-Lo que ahora necesitas es descansar,
no darle vueltas a todo esto-dijo Lightning, levantándose y echándole la manta
por encima para que no tuviera frío, y cogió su camisa manchada de sangre-.
Estamos vivos, Hope, y eso es lo que cuenta, ¿vale? No pienses en nada más.
Él no dijo nada, pero asintió
levemente, sin abrir los ojos. La joven sabía que no tardaría sino segundos en
dormirse.
-Ahora duérmete. Por hoy ya has tenido
suficiente. Buenas noches, Hope-Lightning se dirigió hacia la puerta, pero
entonces se detuvo, y, tras un instante de duda, añadió antes de salir de la
habitación:-… Y gracias.
“Gracias por tu ayuda… y por haber arriesgado
tu vida por la mía.”
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