jueves, 17 de septiembre de 2015

XVII. Vida

Hope!

Lightning había tardado unos segundos en reaccionar después de que el ángel la empujara sin previo aviso, pero sí había alcanzado a ver cómo era derribado, y había escuchado su grito de dolor antes de quedar inmóvil sobre el suelo.

Había visto lo que le había golpeado. Sólo fue un momento, pero era capaz de reconocer un hechizo Piro aunque fuera de refilón.

Echó a correr hacia la figura tendida en el suelo de Hope, pero antes de que pudiera llegar hasta él, una sombra cayó de los tejados y se plantó entre ella y el ángel inconsciente. Lightning retrocedió, alerta. Parecía un hombre, vestido totalmente de negro y con el rostro cubierto por completo, tan sólo se veían sus ojos. En los cinturones de su atuendo se apreciaban multitud de cuchillos, sin contar el que empuñaba, de un tamaño algo inferior a un gladio.

Los ojos del hombre relucieron, burlones, y entonces Lightning oyó dos suaves golpes tras ella. Al girarse, vio que otras dos figuras de negro, otro hombre y una mujer, empuñando aquellos cuchillos, habían saltado y ahora la estaban rodeando, manteniéndola alejada de Hope.

Lightning maldijo para sus adentros. “Si venís a por él, os vais a quedar con las ganas.” Se quitó la capa de peregrina de un movimiento de brazo y desenvainó su larga espada. Al alzarla sobre su cabeza, su zigzagueante hoja, hasta el momento de un cándido tono transparente, emitió un sonido similar al trueno y se iluminó con una fuerte luz blanco-azulada, como la de los relámpagos, chisporroteando con pura electricidad.

Si aquello intimidó a los atacantes, desde luego no lo demostraron. Adoptaron una pose de combate, alzando los cuchillos, esperando que ella diese el primer golpe. Pero Lightning se mantuvo quieta, estudiándolos y retándolos, hasta que al final se lanzaron sobre ella.

Pese a que Lightning estaba acostumbrada a duelos con espada, sabía cómo reaccionar cuando sus enemigos la atacaban con dagas, mucho más pequeñas y rápidas. El gladio que el primer hombre empuñaba era más parecido a una espada, con lo que era más sencillo de bloquear. Pero los otros dos asesinos sí que llevaban cuchillos, por lo que tenía que estar pendiente de ellos para esquivar sus rápidos ataques. Además, tal y como había comprobado, podían usar magia; no muy poderosa, dado que no eran lu’Cie como ella, pero lo suficiente como para poder distraerla si impactaba en su cuerpo.

A la velocidad del rayo, haciendo honor a su nombre, Lightning desvió una estocada del gladio del primer hombre y esquivó dos cuchilladas con una ágil voltereta. Se movía con constantes acrobacias, esquivando y atacando, pero aquellos asesinos también eran rápidos y ágiles, y hasta el momento habían evadido todos los sablazos de su espada. “Hacen bien”, se dijo la joven, momentáneamente burlona.

A ella no le preocupaban excesivamente los asesinos: el mayor peligro era la oscuridad del callejón y el poco espacio que tenía para maniobrar. Pero Hope era otra historia muy distinta. El ángel seguía en el suelo, derribado, y aunque los atacantes no habían mostrado intención de ir a por él, Lightning era consciente de que era el más vulnerable con diferencia. Y si lo que aquellos tres querían era un ángel vivo para lo que fuera que pretendían –si sabían que era un ángel– no había muchas dudas de cuál podría ser su objetivo.

Se agachó para esquivar un tajo del gladio del primer asesino que de lo contrario la habría decapitado y acto seguido saltó hacia atrás para evitar una cuchillada del segundo. La mujer trató de aprovechar el momento en el que tocaba suelo de nuevo para lanzarle un cuchillo, pero Lightning fue más rápida: instintivamente, lanzó un hechizo Aero contra ella, arrojando contra ella la daga por el fuerte viento; la asesina se vio obligada a protegerse con Coraza, lo que hizo rebotar el cuchillo contra la barrera mágica en dirección hacia donde Hope yacía inconsciente, para horror de Lightning. Por suerte, el cuchillo apenas le rozó, clavándose en el suelo a escasos centímetros de su rostro.

Aquel incidente fue lo que enfadó a Lightning todavía más. No era la primera vez que luchaba contra asesinos, pero siempre lo había hecho sola. Y ahora tenía que defender a una criatura indefensa y herida y aquellos miserables ni siquiera le dejaban acercarse. Con un grito de rabia, la joven alzó la espada y cargó contra el segundo hombre; éste se apartó esquivando el embate, pero Lightning encadenó su movimiento con una fuerte patada que lo lanzó volando varios metros más allá. Resultó satisfactorio, pero bajó la guardia más de lo que hubiera querido, lo cual le acarreó un molesto corte en el brazo cuando no se apartó a tiempo fuera de la trayectoria de la daga de la mujer.

El primer hombre, mucho más irritado que al comienzo de la batalla, alzó la mano hacia ella, y le arrojó una bola de fuego, otro hechizo Piro como el que había lanzado contra Hope; al mismo tiempo, la mujer lanzó un Aqua, algo que obligó a Lightning a protegerse con Escudo en vez de devolverles los hechizos. Maldijo para sí: los enemigos que podían usar magia eran los más irritantes, aunque no fueran rival para una lu’Cie. Pero tenía que contener su poder, no podía permitirse que se dieran cuenta de que lo era, y además lanzar hechizos mucho más poderosos podría causar daños colaterales y dañar a Hope.

“Desgraciados entrometidos”, pensó Lightning, rabiosa, mientras rechazaba y esquivaba los ataques de los tres a la vez. De haber podido se los habría quitado de encima con un simple Electro++, pero Hope estaba demasiado cerca y el callejón era muy estrecho para maniobrar con facilidad. “Si tan sólo pudiera encontrar un hueco en su defensa… ¡Pero son endiabladamente rápidos! ¿Habrán lanzado Prisa sobre sí mismos? Los hechizos de inspiración son de los más difíciles para los magos que no son lu’Cie…”

Ella podía lanzar hechizos de la rama de inspiración como Coraza y Escudo, pero no eran su especialidad: Lightning se especializaba en la ofensa y algunas nociones de sanación. El hechizo Prisa estaba más allá de sus capacidades, pues requería la manipulación directa del tiempo que fluía en torno al objetivo, como el hechizo Freno o el más complicado, Paro.

Aquellos pensamientos debieron de distraerle porque de pronto se dio cuenta de que los tres asesinos se le echaban encima y no había empezado a reaccionar. Esquivó como pudo las puñaladas de las dagas y bloqueó con torpeza el gladio del primer hombre, pero le había pillado con la guardia baja porque éste logró desviar su espada electrificada y abrir un hueco en su defensa.

Lightning ya veía cómo la hoja del gladio descendía sobre ella irrevocablemente y sabía que aquel error le iba a costar la vida, pero se había quedado paralizada, incapaz de reaccionar o defenderse cuando en el fondo sabía que no iba a llegar a tiempo. Sin embargo, un instante antes de que el gladio atravesara su cuerpo, una fuerte ráfaga de viento surgió de la nada y empujó brutalmente hacia atrás a los tres asesinos, que cayeron unos encima de otros. Aquello había sido un hechizo Aero+, sin duda, y a juzgar por su potencia, obra de un lu’Cie.

Antes de que Lightning pudiera preguntarse cómo había salvado la vida, una sombra cayó del tejado frente a ella, armada con dos largas katanas, una de ellas envuelta en hielo y la otra en remolinos de aire. La joven, sobresaltada, se puso en guardia, pero entonces el recién llegado se volvió hacia ella y le dirigió una sonrisa un tanto arrogante, aunque amable.

-¡Noel!-exclamó Lightning, reconociendo sus amplios pantalones y su melena castaña, aliviada.

-Ha estado cerca-dijo el dueño de la posada con cierta sorna-. Menos mal que he llegado a tiempo. ¿Estás bien, Lightning?

-Yo, sí. Pero Hope… -Lightning miró hacia atrás, donde yacía Hope. En medio de la batalla y con tres asesinos magos intentando acabar con ellos, no podía acercarse a ver cómo estaba.

Noel asintió, frunciendo el ceño, mientras los tres asesinos se incorporaban, aturdidos, y blandían sus armas de nuevo. Dos de ellos soltaron gruñidos de contrariedad al ver que tenían un nuevo oponente.

-Vale, entonces tendremos que deshacernos de éstos lo más rápido posible-hizo un gesto con la mano, la cual despidió un brillo rojizo, y un aura anaranjada circular rodeó brevemente tanto a él como a Lightning-. ¡Vamos!

Lightning no necesitó que se lo repitiera dos veces. Noel y ella arremetieron contra los asesinos a una velocidad muy superior a la de ellos; a diferencia de la joven, Noel sí se había especializado en los hechizos de inspiración y sabía cómo usar Prisa, lo cual acababa de hacer. Y como era lógico, el efecto era mucho mayor si un lu’Cie lo había usado.

Pese a que seguían superándoles en número, dos contra tres era mejor que uno contra tres. Sin contar que el hecho de que Noel blandiera dos hojas ayudaba a equilibrar la balanza. Ambos lu’Cie se movían como si bailaran por aquel callejón, esquivando, atacando y lanzando hechizos. Sus enemigos no tardaron en perder la calma y cometer errores, lo cual les brindó la oportunidad de zanjar aquel combate de una vez.

Lightning se enfrentó al hombre del gladio mientras Noel lidiaba con los que llevaban dagas. La joven, gracias a sus estocadas encadenadas, su agilidad y sus hechizos, pudo hacer retroceder al asesino hasta encajonarlo contra la pared. Éste se revolvió con fiereza y consiguió hacerle otro corte en la pierna, más profundo que el del brazo pero más molesto que peligroso. Irritada, Lightning desvió el segundo sablazo y le propinó una patada en la entrepierna; el hombre, cogido por sorpresa ante aquel golpe físico, abrió mucho los ojos y soltó un grito que fue ahogado por la máscara que cubría su boca. Fue el último sonido que profirió, porque instantes después la espada eléctrica de Lightning se hundió en su vientre, propagando una brutal descarga por todo su cuerpo que acabó con su vida.

Noel, por su parte, consiguió desorientar a uno de los dos asesinos contra los que luchaba con un hechizo Hielo para congelar sus piernas, atrapándolo e inmovilizándolo. La mujer trató de interponerse daga en ristre, pero Noel la apartó con un rápido golpe circular que la hirió en el costado, y sin más dilación lanzó dos certeros y letales tajos sobre el asesino atrapado.

Ya sólo quedaba la mujer con vida, y Lightning y Noel se volvieron hacia ella dispuestos a eliminarla. Pero la asesina ya no estaba allí. Con una rapidez sorprendente para alguien que estaba herido, se las había arreglado para saltar hacia donde Hope se hallaba inconsciente, y con un brillo malicioso en los ojos se había agachado junto a él y enarbolaba su daga sobre el pecho del ángel.

-¡No!-gritó Lightning, alzando la espada, aun sabiendo que no llegaría a tiempo. Pero la asesina no se movió. Los observaba calculadora, y con lentitud pasó la hoja de su cuchillo por la muñeca izquierda de Hope, abriendo un fino corte sobre su piel.

-Nos está provocando-Noel sujetó a Lightning para evitar que se abalanzara sobre ella-. Lightning, no creo que le hayan dicho que lo mate, pero si te acercas lo hará.

-¿Y qué diablos sugieres que hagamos?-replicó ella, temblando de rabia al ver cómo aquella mujer hería a una criatura indefensa como Hope.

-¡No lo sé! Si pudiera escabullirme mientras tú la entretienes… Podríamos tenderle una emboscada, pero a la menor sospecha podría matarlo.

La asesina retiró el cuchillo de la sangrante muñeca de Hope, y, para rabia y frustración de Lightning, se dispuso a trazar otro corte, sin dejar de mirar fijamente a la joven, esta vez sobre su rostro. La impotencia se apoderó de Lightning, que no podía soportar tener que quedarse allí quieta mientras herían al ángel que podía hacer realidad el sueño por el cual había luchado tanto.

Pero antes de que la hoja de la daga tocara la piel de Hope, algo cayó justo detrás de la mujer, y la sangre salpicó el suelo. Al instante siguiente, para sorpresa de Lightning, Noel y la propia asesina, se dieron cuenta de que la punta de una lanza surgía del pecho de la mujer.

El recién llegado arrancó el arma de su espalda, y la asesina se desplomó sobre el cuerpo inconsciente de Hope, muerta. Al moverse, la luz de la luna iluminó los rasgos de Fang, contraídos en una mueca de rabia contenida.

-Tenéis suerte de que haya podido venir a ayudaros a tirar la basura.-comentó la joven dragontina, apartando de una patada el cadáver de la asesina y agachándose al lado de Hope.

-¡Fang!-Lightning se apresuró a correr al lado del ángel inconsciente-¿Cómo nos habéis encontrado Noel y tú?

-Fang me dijo que os siguiera en secreto cuando salierais de la Catedral, por si acaso-explicó Noel, que había limpiado la sangre de sus katanas en la ropa de uno de los asesinos y se dirigía hacia ellas-. Como siempre, su intuición era más que correcta.

-Aun así he tenido que venir a salvaros el culo-la voz de Fang era severa, aunque burlona-. Afortunadamente me enteré de que la Suma Sacerdotisa había ordenado que os siguieran y que te mataran, encanto, así que decidí venir por si acaso la fortuna no estaba de vuestra parte.

Lightning, que estaba examinando las heridas de Hope, alzó la cabeza hacia ella.

-¿La Suma Sacerdotisa ha ordenado esto?

-¿Qué esperabas? Eres la hermana de la lu’Cie que saben que es un Oráculo. Sin ti protegiéndola, podrían sacarle todas las profecías que les diera la gana.

-Pues son más idiotas de lo que creía si se piensan que Serah no ofrecería tanta resistencia como su hermana-resopló Noel-, pero es cierto que sería mucho más vulnerable sin la protección de Lightning.

Más rabiosa que nunca, Lightning se dio cuenta de que la Suma Sacerdotisa debió de haber deducido en la Catedral que ella era la hermana de la lu’Cie que hacía tanto tiempo que había usado para obtener aquella profecía que tanto la ponía en peligro.

-Pero estos desgraciados no son secutores.

-Claro que no, encanto. La Orden también sabe reclutar mercenarios, y no todos son tan nobles o justicieros como tú. Es más, tú debes de ser la única que tiene algo parecido a un código de honor-Fang rió entre dientes, socarrona-. Y se pueden haber gastado un buen dinero en contratarlos. Asesinos y magos con una habilidad más que notable, para ser simples humanos.

-Disculpad que os interrumpa-intervino Noel-, pero acabamos de montar una buena pelea en un callejón, hay tres cadáveres en el suelo y el ángel también se ha llevado su parte. Si viene alguien vamos a llamar un poco la atención.

Lightning bajó la mirada hacia Hope, a quien Fang le había quitado la capa momentos antes. Había apoyado su cabeza en la rodilla para incorporarlo y examinarlo con más detenimiento. Tenía una quemadura en el costado donde el hechizo Piro del asesino le había impactado, y el corte de su muñeca sangraba más de lo que esperaba, quizá por lo fina que era su piel. En la oscuridad no podía verlo bien, pero la joven hubiera jurado que estaba más pálido de lo normal.

-Lleváoslo-les dijo Fang, mirando tensa a su alrededor y empuñando su lanza de dos filos-. Tenéis que iros por si acaso vienen más. No sé si la Suma Sacerdotisa les ordenó capturarlo ni si sabe lo que es, pero no nos podemos arriesgar. Tenemos que protegerlo. Llevadlo a tu casa, Lightning.

-¿Todo el camino?-Noel no parecía muy convencido-¿Crees que podremos cargar con él?

-Es mucho más ligero de lo que parece; Snow lo levantó sin problemas-dijo Lightning, pasando uno de los brazos de Hope por su hombro-. Entre los dos no nos costará llevarlo a casa, Noel. Y tenemos que curarle cuanto antes.

Noel pasó el otro brazo del ángel por su hombro, y probó a levantarlo con la ayuda de Lightning. Tenía razón: Hope pesaba realmente poco, entre los dos podían llevarlo sin esfuerzo. El chico asintió, conforme.

-Venga, largo-Fang les espoleó con su lanza para meterles prisa-. Yo os cubriré la retaguardia por si alguien os sigue y limpiaré todo este desastre.

-¿Qué vas a hacer con ésos?-preguntó Noel señalando con la cabeza los cadáveres de los tres asesinos, que manchaban de sangre el suelo enlosado.

-El mar se lo traga todo y no pregunta, a diferencia de vosotros. ¡Vamos, salid de aquí de una vez!

Lightning asintió, y sin mediar palabra Noel y ella echaron a correr por el callejón cargando con el inconsciente Hope, dejando atrás a la joven dragontina y sin dejar de mirar a su alrededor, listos para atacar y defenderse a la menor provocación.

Por lo visto no habían pasado tan desapercibidos como hubieran querido, pese al plan de Fang. Lightning sabía que la Suma Sacerdotisa sospechaba que ella era una lu’Cie, y con motivos. Pero la duda era, ¿habría averiguado de alguna forma que Hope era un ángel?

Ella no era la única que buscaba el Corazón de Bhunivelze. Y lo sabía de sobra.

“Pero Hope no caerá jamás en sus sucias garras. No lo voy a permitir.”

* * *

Afortunadamente, no tuvieron ningún percance más en el camino de vuelta a casa de las hermanas Farron. Tuvieron que dar un rodeo para evitar las avenidas principales, pero al margen de eso no tardaron más de veinte minutos en llegar al barrio de las afueras donde se encontraba la casa.

Fue Serah quien les abrió la puerta cuando llamaron. Se apreciaba la preocupación en su rostro, sin duda por la hora que era y el hecho de que Lightning y Hope no hubieran regresado, pero cuando vio a su hermana y a Noel en el umbral cargando a un inconsciente Hope, los tres con las ropas y la piel manchadas de sangre, la pequeña de las hermanas Farron por poco perdió el equilibrio del susto, blanca como la leche.

-¡Lightning! ¡Noel!-exclamó, asustada-¡¿Qué os ha pasado?!

-Déjanos pasar, Serah, y ayúdanos-le dijo Lightning con cierto nerviosismo-. Ahora te lo contamos. Primero tenemos que atender a Hope. Vamos a subirlo a mi cuarto, rápido.

Serah asintió, casi a punto de llorar, y se apartó para que pasaran. Mientras subían las escaleras hacia la habitación de Lightning, Noel saludó a Serah:

-Hola, Serah. Hacía tiempo que no te veía, y qué mala suerte que haya tenido que ser en un momento como éste, ¿eh?

-No digas tonterías-repuso ella-. Siempre eres bienvenido aquí, y sé que si no nos has hecho una visita antes es por tu trabajo, tanto en la posada como con Fang.

-En realidad viene a ser lo mismo-rió Noel-, pero en fin. Me alegra ver que estás bien. Oye, por cierto, esa ropa que lleva el ángel es mía, ¿verdad?

-Era la única que no se le caía-dijo Lightning, entrando en su cuarto y depositando a Hope sobre la cama con ayuda de Noel-. Tú mismo dijiste que como ya no te venía podíamos usarla como trapos, y le encontramos una utilidad mejor.

-La verdad es que sí-Noel se rascó la cabeza, y observó cómo Serah se apresuraba a acercarse a la cama para examinar de cerca las heridas del ángel-. Pero yo diría que le va muy grande, ¿no?

-Es tan flaco que podría vestirse sólo con tus pantalones y aún le sobraría espacio, Noel.

Serah, mientras tanto, había desabrochado la camisa de Hope una vez descubrió la quemadura que marcaba su costado izquierdo. A la luz de la lámpara de la mesita y sin camisa, Lightning y Noel apreciaron una serie de contusiones en el cuerpo del ángel, probablemente causadas por su dura caída al ser derribado. La pequeña de las hermanas Farron tomó su muñeca izquierda, aquella que la asesina había cortado, y frunció el ceño antes de concentrarse para sanar la herida con su hechizo Cura.

-¿Qué ocurre, Serah?-preguntó Lightning, preocupada-¿Es grave?

-Si hubiera sido cualquier otra persona, no sería sino un corte superficial. Pero en su caso, con la piel tan fina y frágil que tiene, lo que se lo ha hecho le ha cortado una vena-ante las caras que pusieron Lightning y Noel, Serah se apresuró a añadir:-. No os preocupéis, sólo ha sido una, y lo habéis traído antes de que perdiera demasiada sangre.

“¿Pretendía esa asesina realmente cortarle una vena?”, se preguntó Lightning mientras observaba en silencio cómo su hermana pasaba su mano iluminada por las distintas heridas de Hope. “No creo que quisiera matarlo. Sólo quería provocarme, pero… es cierto lo que Serah dice. Hizo lo que creyó que no mataría a un ser humano, pero no cayó en la cuenta de que Hope no lo es.”

La visión de Hope, inconsciente y herido, sobre su cama, le trajo recuerdos sobre una escena similar, hacía dos meses. Suspiró, sacudiendo la cabeza, al tiempo que se sanaba sus propias heridas con su magia curativa. Parecía que el ángel no hacía más que llevarse lo peor de todo lo que sucedía a su alrededor.

-¿Cuánto tiempo crees que tardará en recuperarse esta vez?-le preguntó a Serah.

-No es nada muy serio, Lightning. Sólo está magullado-respondió su hermana, sonriendo suavemente, mucho más tranquila que antes-. No es lo mismo que su espalda, ¿ves? Mi magia está curando todo lo demás. No creo que tarde mucho en despertarse.

-Eso está bien-asintió Noel, satisfecho-. No podemos quedarnos sin ángel, ¿verdad, Lightning?

Ella le devolvió una mirada irritada.

-¿Se puede saber por qué me preguntas a mí?

-Oh, por nada-la risa contenida del muchacho no era muy convincente. Se desperezó como un gato y se alejó de la pared-. Bueno, yo tengo que irme, ahora que el ángel está fuera de peligro. No me fío de la Orden: será mejor que me acerque por la Catedral, por si acaso he de ayudar a Fang.

-Si vas a ir, ten cuidado-advirtió Serah alzando la mirada hacia él-. No sería la primera vez que han registrado tu posada.

-Son ellos los que deberían tener cuidado-Noel le guiñó un ojo-, pero no te preocupes, Serah. Sé cuidarme solo. Soy cazador, ¿o no?

-En realidad eres posadero-intervino Lightning con sorna, a lo que Noel puso los ojos en blanco y restó importancia con un gesto-. Bien, ya nos veremos entonces, Noel. Y… gracias. Ya sabes, por haberme salvado el cuello.

Él sonrió ampliamente.

-No hay de qué, mujer. Tú cuida del ángel y mantén los ojos bien abiertos. Nuestra Redentora tiene que estar al cien por cien, ¿eh?

-Cállate, anda. Y vete ya, antes de que se te haga muy tarde.

Con un gesto de mano, Noel se despidió de ellas y salió de la habitación. Las hermanas Farron no tardaron en oír la puerta de la casa cerrarse tras él.

Unos minutos más tarde, Serah apartó la mano del costado donde Hope había tenido la quemadura, ahora ya completamente curada.

-Ya está-dijo, respirando hondo, apartándose un poco de él-. Podría haber sido mucho peor; no eran más que heridas superficiales. No tardará en estar como antes.

Lightning asintió, aliviada. Hope seguía más pálido de lo normal, pero parecía tener mejor aspecto que antes.

-¿Crees que podríamos despertarle?

-No lo sé. Inténtalo si quieres, pero si no reacciona, déjalo tranquilo.

Serah se hizo a un lado para dejarle espacio al borde de la cama. Lightning se sentó allí, y con cuidado sacudió los hombros del ángel:

-Hope, ¿puedes oírme?

-Nn… -un débil ruido escapó de los labios de Hope al tiempo que sus párpados temblaban apenas-… Mmm…

-Tranquilo-le dijo Lightning, posando su mano en su hombro-. Soy yo, Lightning. No pasa nada. Ya estás a salvo.

Los ojos verdes del ángel se abrieron lentamente, al tiempo que se estremecía. Trató de enfocar el rostro de la joven con esfuerzo.

-… ¿Light? … -murmuró, y entonces reparó en Serah, que estaba a su lado-… Serah… ¿Dónde… estoy? …

-Estás en casa-le tranquilizó Serah con una sonrisa-. Mi hermana y Noel te han traído aquí. Estabas herido, y te hemos curado. Ahora ya estás bien.

Hope trató de incorporarse, aunque lo único que consiguió fue hacerse daño en su resentida espalda. Hizo una mueca de dolor y se llevó una mano al torso vendado.

-No hagas esfuerzos-le regañó Lightning-. Te has llevado unos cuantos golpes, y no puede decirse que estuvieras en la mejor de las condiciones para eso.

-… Cierto-recordó el joven ángel, frunciendo el ceño-. Sentí que alguien quería hacerte daño, Light… Quería apartarte para que no te diera a ti.

“Es verdad. No me acordaba”, Lightning desvió la mirada, sorprendida. “Hope me apartó para que ese Piro no me diera a mí. Al tratar de protegerme, fue cuando se llevó todas esas heridas…”

-Espera un momento. ¿Estás diciendo que os han atacado?-Serah estaba pálida del horror-Lightning, ¿quieres hacerme el favor de decirme qué ha pasado exactamente?

Su hermana suspiró.

-Por lo visto nuestros disfraces no terminaron de engañar a la Suma Sacerdotisa. Según Fang, llamó a unos asesinos a sueldo cuando nos fuimos para que nos siguieran y me mataran.

-¿A ti? ¿Y qué hay de Hope? Él estaba mucho más herido que Noel y tú.

-Hope me protegió del primer golpe a costa de llevárselo él. Una de los asesinos quiso usarlo como cebo, de ahí el corte de su muñeca, pero Fang la mató antes de que pudiera hacerle nada más.

La expresión de Hope se tornó sombría al oír aquello, pero antes de que pudiera comentar nada, Serah, visiblemente agitada, preguntó:

-¿Piensas que te pudo confundir conmigo, Lightning? Quizá por eso os atacaron…

-No, lo dudo mucho. Aunque no sepan exactamente dónde vives, eres demasiado valiosa como para ordenar que te maten. En cambio, sí que sospechan que yo soy una lu’Cie.

Serah se mordió el labio inferior y miró a Hope, que permanecía en silencio.

-Y Hope… ¿Y si lo que querían era atraparle a él? Si de alguna manera han supuesto que es un ángel…

-Eso es otra historia. Y por desgracia, no lo sé-Lightning sacudió la cabeza-. En principio Hope no parece un ángel, y menos con capucha. Pero si lo saben, no será la última vez que intenten capturarle.

-No creo que lo sepan-murmuró Hope entonces-. No sentí ninguna clase de energía dirigida hacia mí… Era a ti a quien querían, Light. Querían hacerte daño.

Serah se levantó, agitada, y le lanzó una severa mirada a su hermana, cruzándose de brazos.

-Te lo advertí, Lightning. Te dije que no era seguro ir, y mucho menos llevarte a Hope. ¿Por qué le estás metiendo en todo esto? ¿Qué ganas con ello?

-Ya sabes por qué.-gruñó la joven apartando la vista.

-Claro que sé por qué. Lo cual no significa que lo que estás haciendo sea lo correcto-Serah estaba enfadada, mucho más de lo que Hope la había visto nunca-. Estás poniendo en peligro a Hope egoístamente, cuando aún se está recuperando. ¡Podríais haber muerto, tanto él como tú!

Lightning le devolvió una fiera mirada, irguiéndose, aunque no se levantó.

-Ya basta, Serah. Hope accedió a ayudarme por su propia voluntad. Estamos vivos, y eso es lo que importa.

-No, no lo es-suspiró su hermana, negando con la cabeza, dirigiéndose hacia la puerta con el semblante muy serio-. Pero llevo años intentando que lo comprendas, y te niegas a aceptar cualquier otra verdad.

Para cuando Lightning hubo querido protestar, Serah ya había abandonado la habitación. La joven respiró hondo, tratando de calmarse. Su hermana y ella apenas discutían, pero en aquel punto jamás habían estado de acuerdo.

-Se preocupa por ti-musitó Hope-. Creo que tiene razón.

-¿Qué quieres decir con eso?-le espetó Lightning, frustrada-¿Intentas decirme que no vas a volver a ayudarme sólo por este incidente?

-No. Te di mi palabra y la voy a cumplir-los ojos de Hope parecían cansados, y la miraban de una forma extraña-. Pero tu hermana tiene razón. La vida es importante. Debe ser protegida y cuidada.

-Admito que podríamos haber salido malparados, de acuerdo-protestó la joven-. Pero en principio no teníamos que haber salido heridos. Además hemos salido de otras situaciones mucho peores, y Serah lo sabe. Lo que a mi hermana le molesta es que hayas sido tú quien haya acabado herido.

Pero Hope entornó los ojos y sacudió la cabeza.

-No estaba hablando de mí.

Ella enarcó una ceja, extrañada.

-¿Entonces a qué te refieres?

-… Dices que matasteis a quienes os atacaron-el ángel parecía triste-. No está bien. La vida tiene que ser respetada. Podríais haberlos retenido. ¿Por qué lo hicisteis?

Lightning lo miró sin saber qué decir. Pero la mirada de Hope era seria y casi diría que decepcionada. O tal vez entristecida. “¿De verdad es capaz de lamentar la muerte de tres miserables que han estado a punto de matarnos?”

-Hope, esos tres asesinos te han dejado para el arrastre, ¿y tú me estás preguntando por qué los hemos matado? ¿Se puede saber qué clase de serrín tienes por cerebro?

-Puede que me hayan hecho daño-Hope se miró la muñeca izquierda, donde pese a la magia curativa de Serah había quedado una fea cicatriz que destacaba sobre las otras que tenía en aquel mismo lugar-, pero no me han quitado la vida. Tú y Noel seguís vivos. En cambio, vosotros sí se la habéis arrebatado. Desde que nací, el Altísimo me enseñó que la vida es lo más importante que existe.

-¡Porque de no haberlo hecho podríamos haber puesto en peligro muchas más vidas!-replicó la joven-Ya sé que hace muy poco que vives en este mundo, pero las reglas de aquí abajo no son tan sencillas como las que tú has seguido en la luna donde vivías. Esa vida que Bhunivelze tanto dice apreciar no sería posible sin que otros murieran, Hope. ¿Cómo sobrevivirías sin alimentarte de otros seres vivos, tanto animales como plantas?

Hope la miró fijamente largos segundos en silencio, y Lightning comprendió enseguida lo que quería decir:

-Vale, tú no has tenido la necesidad de comer hasta ahora, pero eso demuestra que no has hecho sino vivir ajeno a la realidad de los mortales. Aquí abajo, en el mundo mortal, todo el mundo quiere comer y nadie quiere ser comido. Si quieres sobrevivir, has de quitarles la vida a otros. ¿Lo entiendes?

-Pero ellos no querían comernos.-repuso Hope ladeando la cabeza, a lo que Lightning suspiró, armándose de paciencia.

-Es una forma de hablar, tonto. Lo que quería decir es que o bien los matábamos, o nos mataban ellos. Si los hubiéramos dejado con vida, nos hubiéramos arriesgado a que la Orden les encontrara o escaparan, y pudieran decirles quiénes éramos o confirmar que yo era una lu’Cie, por ejemplo. Y aunque aquí somos pocos, a través de nosotros podrían dar con los demás que no quieren luchar. Y te aseguro que la Orden no se detendría a la hora de matarlos, por inocentes que sean.

El ángel frunció apenas el ceño. Lightning no podía evitar pensar que aquella criatura era demasiado inocente como para sobrevivir en aquel mundo tan cruel. “Y pensar que nos han hecho creer que era un asesino, cuando el hecho de matar a quienes han intentado matarnos le resulta repugnante.”

-No está bien-repitió Hope, dejando escapar un pequeño suspiro-. No me gusta. La vida es un regalo. Y tan frágil… Los humanos deberíais valorarla.

-Hope, no se trata de valorar o no la vida. ¿Te crees que nos gusta quitar vidas? Te puedo asegurar que no es nada fácil, ni siquiera para los guerreros. Pero es una cuestión de matar, morir o que maten a aquellos que quieres. Aunque sea una decisión cruel, es una decisión que hay que tomar-Lightning lo miró a los ojos, con firmeza pero también amargura-. En esta vida hay cosas que se hacen y punto si quieres defenderla.

Él le devolvió una mirada extraña. A Lightning se le antojaba tristeza lo que veía en sus ojos.

-¿Por qué ha de ser todo tan complicado?-murmuró el ángel cerrando los ojos y apoyando la cabeza en la almohada con obvio cansancio-Desde que descendí, es como si todo lo que creía correcto y erróneo no fuera más que un simple matiz en una infinita escala de grises.

Lightning no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa compasiva.

-Porque así es la vida, Hope. Cada uno piensa y siente de una forma según sus experiencias y emociones, y eso afecta la forma de ver el mundo y relacionarse con él. No existen ni el bien ni el mal, sino una realidad que cada uno interpreta a su manera. Eso lo saben hasta los críos.

-Mmm… -Hope pasó un dedo distraídamente por su marca de servidumbre-Tal vez no pueda considerar entonces que yo haya vivido. Quizá tengas razón, Light, y yo no sea más que una cáscara vacía.

Era cierto que ella misma había acusado al ángel en más de una ocasión de aquello, pero oírlo decir a él era otra cosa muy distinta. Y Lightning no estaba segura de que llegara a apreciar realmente al que había sido siervo del Altísimo, pero después de convivir con él y conocer sus pensamientos y vivencias, era consciente de que no podía decir que era una cáscara vacía. “Me pregunto si no lo ha sido nunca, o dejó de serlo cuando empezó a vivir entre nosotros…”

-Yo no lo diría así-le dijo la joven suavemente-. Te definiría como un embrión.

-¿Un embrión?-Hope abrió el ojo derecho.

-Sí. Podríamos decir que te estás formando. Te estás definiendo a ti mismo. Digamos que estás creciendo, para que lo entiendas.

-Un poco tarde después de 3000 años de existencia.-observó el ángel. Lightning apreció el leve matiz de sarcasmo en sus palabras, y no pudo sino dejar escapar una breve risa.

-Como tú has dicho, de existencia-puntualizó-. No de vida. Hay una diferencia, ¿no crees?

Hope suspiró, cansado.

-La vida es más compleja de lo que fui instruido que era-murmuró-. Sigo pensando que no debería ser arrebatada, pero… tal vez la muerte no sea tan horrible como el Altísimo decía.

-¿Sabes qué pienso? Creo que se necesitan dos piezas opuestas en toda existencia para que haya equilibrio. Vida y muerte, creación y destrucción… -Lightning sonrió, a su pesar-Parece mentira que te esté contando esto yo a ti, el ángel que vela por el equilibrio del mundo.

-Yo ya no sé lo que soy-replicó Hope en voz baja, y entonces recordó las voces que había escuchado horas antes-. Ni siquiera sé si debería ser.

Lightning le dirigió una mirada interrogante.

-¿Qué quieres decir con eso?

-No importa-Hope volvió a dejar caer la cabeza sobre la almohada, cada vez más agotado y confuso-. Estoy cansado, no sé lo que digo. Olvídalo.

Ella no estaba tan convencida, pero había algo que le impedía seguir indagando, de momento. Y es que Hope nunca antes había dicho algo así. Aquellas palabras sonaban mucho más espontáneas que sus habituales bien medidas y serenas respuestas. Estaba claro que al ángel le ocurría algo, pero en su estado no era lo más indicado presionarle.

-Lo que ahora necesitas es descansar, no darle vueltas a todo esto-dijo Lightning, levantándose y echándole la manta por encima para que no tuviera frío, y cogió su camisa manchada de sangre-. Estamos vivos, Hope, y eso es lo que cuenta, ¿vale? No pienses en nada más.

Él no dijo nada, pero asintió levemente, sin abrir los ojos. La joven sabía que no tardaría sino segundos en dormirse.

-Ahora duérmete. Por hoy ya has tenido suficiente. Buenas noches, Hope-Lightning se dirigió hacia la puerta, pero entonces se detuvo, y, tras un instante de duda, añadió antes de salir de la habitación:-… Y gracias.

“Gracias por tu ayuda… y por haber arriesgado tu vida por la mía.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario